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jueves, 3 de octubre de 2013

Mi hoja de limón



Había pensado en hacer esta entrada de una forma que no lo hago hace mucho tiempo, regresar a la prosa poética y dar vida a mis personajes con experiencias personales, pero últimamente las vivencias son demasiadas y muy personales como para poner todo en tercera persona. 

Un buen día (una mañana para ser más exacta) caminaba y en mi camino encontré un árbol de limón (me encanta el aroma de los cítricos) no se si es por influencia de mi novio porque a el le encantan también, pero la verdad es que cuando tomé una hoja de ese árbol y la acerqué a mi nariz, esa fragancia me transportó completamente a mi niñez, al rancho de mi abuela, a los juegos de ronda que jugaba con mis primos, a las guerras de arena del arroyo, a todos los árboles de fruta que había en ese lugar que tanto añoro, fue algo la verdad mágico. 

Se que no es un secreto que el olfato está conectado con la memoria intima y profundamente, pero entonces se me ocurrió la idea de crear nuevas memorias con ese mismo aroma, obvio las que ya estaban ligadas a ese aroma a limón permanecen, este último mes ha estado lleno de cosas increíbles para mi, cambio de alimentación, cambios en mi cuerpo, cambios en mi autoestima, mi autopercepción, días increíbles con el amor de mi vida, la verdad muchas cosas para inmortalizar en ese aroma y lo hice, y ahora cada que huelo una hoja de limón no solo viene mi niñez a la mente, también vienen estos días de más geniales para mi y oler mi hoja de limón es algo que me hace inmensamente feliz. 

Quise publicar esto aquí, porque es parte de mi vida, es parte de mi magia y es algo muy confortante poder compartirlo aquí, donde está parte de mi historia, de mi vida. 

Tal vez después regrese a este mismo blog y seguir con mis prosas. 

In lak'ech 

Marian.

miércoles, 26 de agosto de 2009

La cima.

 
Tenía los pies cansados, su energía disminuía a cada momento, sus piernas ya no respondían y su mente a punto de rendirse, su objetivo era solo uno, llegar a la cima, al objetivo;  iba tan concentrada en llegar que no se detuvo a ver el camino recorrido, la majestuosidad del paisaje alrededor las montañas vecinas vestidas con un velo blanco, los árboles que cada vez se veían mas lejanos, la pequeña cascada que formaba el deshielo de la nieve, no se detuvo a escuchar, a sentir, a vibrar con cada detalle  y al final cayó antes de llegar a su cima...

¿Cuántas veces nos concentramos tanto en llegar a algún estado o en obtener algo que no somos capaces de detenernos a observar todo lo que hay a nuestro alrededor, a disfrutar cada detalle, a reflexionar sobre cuanto hemos crecido, cuanto nos ha costado. ¿Hace cuanto no te llenas de lluvia sin prisas? ¿Cuándo fué la última vez que apagaste las luces para ver las estrellas? De vez en cuando es sano hacer un alto, observar, reflexionar, y sobre todo disfrutar lo que tenemos sin pensar en lo que nos falta por conseguir...Disfrutemos la majestuosidad del camino hacia nuestra cima personal.

Escuchando: Regina Spektor - Raindrops
Foto:  Amanecer frente al Popocatepetl. Noviembre 2008. By. Marian