lunes, 28 de abril de 2014

Momentos. Ella y Él


Ella se acuesta en la cama, enciende el televisor y sintoniza "VH1 classic" toma su libro y se pone a leer...Él llega cansado del trabajo pero al mirarla así acostada, desnuda acostada bocabajo apoyada en sus codos sus rodillas flexionadas con los pies en cruz y concentrada en su lectura; se queda contemplándola por varios minutos antes de que ella se de cuenta de que está ahi...Al sentir la mirada fija de su admirador silencioso ella voltea y lo invita a acostarse a su lado haciendo un ademán sobre la cama y él empieza a desvestirse mientras ella intenta rascarse la espalda con la intención de provocar que él se acerque y la acaricie; su pequeño truco funcionó y sintió sus dedos recorrer su espalda y se acercó tanto q su aliento acarició su nuca, tal como lo pidió se acostó a su lado, ella quería seguir en su lectura pero lo que la cercanía y las caricias de él la hacían sentir hizo que dejara el libro a un lado y se concentrase solo en ese momento donde todo había desaparecido y solo existían sus aromas, su piel y su deseo...En el momento siguiente desde arriba se observaba como él recorrió su cuerpo con sus manos y sus besos sin dejar un solo rincón sin probar, ella aprisionaba las sábanas entre sus puños mientras él hacía magia con su cuerpo llevándola fuera de él. En un arrebato ella se gira quedando sobre él en una posición encontrada con su sur hacia su norte y el placer mutuo empezó, se perdieron en sus entrepiernas olvidándose de el mundo entero, ella casi involuntariamente movía sus caderas de adelante hacia atras mientras a él lo hacia tocar el cielo por las caricias que con sus labios le regalaba. Los movimientos y los besos de ambos eran cada vez más violentos, más repetitivos, él estira su mano y acaricia su cara, se voltea y ella queda boca abajo sobre la cama, él se deja ir sobre ella y se funden en un solo vaivén lleno de pasión, ella suplica por sentir un jalón de cabello mientras la toma de la manera que le encanta, él obedece y también muerde su espalda, pareciera como si estuvieran fuera de sus cuerpos y dominados por la lujuria no se detienen, aceleran el ritmo, ella gime y él ahoga ese quejo con un beso al tiempo que se desploma sobre ella explotando los dos en un infierno de placer. Al final él se acuesta detras de ella y la abraza para que no se vaya mientras en la habitación solo se escuchó un te amo...

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